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TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

  • Trastorno general de la personalidad:

Experiencia interna y de comportamiento que se desvía notablemente de las expectativas de la cultura del sujeto. Puede manifestarse en: la percepción o interpretación de uno mismo, de otras personas o de los acontecimientos; en el campo de la afectividad en cuanto a la amplitud e intensidad de la respuesta emocional; en su funcionamiento con otras personas o en el control de impulsos. Esta conducta es inflexible y dominante en una gran variedad de situaciones personales y sociales y su inicio puede remontarse a la adolescencia o a las primeras etapas de la edad adulta.

  • Trastorno de la personalidad antisocial:

Conducta dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad y que se puede manifestar en los siguientes hechos: incumplimiento de normas sociales respecto a los comportamientos legales; engaño manifestado en mentiras repetidas o estafas para provecho o placer personal; impulsividad o fracaso para planear con antelación, irritabilidad y agresividad que le llevan a peleas o agresiones físicas repetidas, etc.

  • Trastorno de la personalidad límite:

Conducta dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos. Se manifiesta por los hechos siguientes: esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado; relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracterizan por una alternancia entre los extremos de idealización y devaluación; alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y sentido del yo; comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio o comportamiento de automutilación, etc.

  • Trastorno de la personalidad histriónica:

Conducta de emotividad excesiva y de búsqueda de atención, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y está presente en diversos contextos. Se manifiesta en los siguientes hechos: se siente incómodo en las situaciones donde no es el centro de atención; la relación con los demás se caracteriza por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado; presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones; es sugestionable; tiene un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles, etc.

  • Trastorno de la personalidad narcisista:

Conducta de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos. Se manifiesta en los hechos siguientes: tiene sentimiento de grandeza y prepotencia, está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado; cree que es especial y único, y que sólo pueden comprenderle o relacionarse con otras personas especiales o de alto estatus; necesidad excesiva de admiración; explota las relaciones interpersonales, etc.

  • Trastorno de la personalidad evasiva:

Conducta de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos. Se manifiesta en los siguientes hechos: evita las actividades laborales que implican un contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica o el rechazo; se muestra poco dispuesto a establecer relación con los demás a no ser que esté seguro de ser apreciado; se muestra retraído en  las relaciones estrechas porque teme que lo avergüencen o ridiculicen; le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales; etc.

  • Trastorno de la personalidad dependiente:

Necesidad dominante y excesiva de que le cuiden, lo que conllevan comportamiento sumiso y de apego exagerado, y miedo a la separación, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos. Se manifiesta por los siguientes hechos: le cuesta tomar decisiones cotidianas sin el consejo de otras personas; tiene dificultad para expresar el  desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación; tiene dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismo; es capaz de hacer voluntariamente cosas que le desagradan para obtener la aceptación y apoyo de los demás, etc.

  • Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva:

Conducta de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la franqueza y la eficiencia, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y está presente en diversos contextos. Se manifiesta en los hechos siguientes: se preocupa por los detalles, las normas, las listas, el orden, la organización o programas hasta el punto de que descuida el objetivo principal de la actividad; muestra un perfeccionismo que interfiere con la terminación de las tareas; muestra una dedicación excesiva al trabajo y la productividad que excluye actividades de ocio y amigos, etc.

FOBIAS, MIEDOS Y OBSESIONES

Fobias:

  • Fobia específica:

Miedo o ansiedad por un objeto o situación específica (por ejemplo volar, a las alturas, animales, a la sangre…). Es un miedo desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o la situación. La exposición ante ese objeto o situación siempre causa miedo a ansiedad inmediata; por ello se intenta evitar.

  • Fobia social:

Miedo o ansiedad intensa ante situaciones con más gente, ya que la persona considera que está expuesta a un examen por parte de otros (por ejemplo: mantener una conversación, reunirse con personas desconocidas, comer, beber, hablar en público). El individuo tiene miedo a que el resto le noten ese nerviosismo y que piensen de forma negativa sobre él. Por ello se suelen evitar este tipo de situaciones, ya que el miedo es desproporcionado a la amenaza real que plantea la situación.

  • Agorafobia:

Miedo intenso antes situaciones como por ejemplo: uso del transporte público, estar en espacios abiertos (mercados, puentes, parking…) o cerrados (como tiendas, teatros, cines…), hacer cola o estar con una multitud, estar fuera de casa solo. El individuo teme estas situaciones debido a la dificultad para escapar o de recibir ayuda si sufre un ataque de pánico. Por ello el individuo requiere de un acompañante o directamente las evita.

 

Trastornos Obsesivos Compulsivos:

  • TOC:

Pensamientos, impulsos o imágenes persistentes que se experimentan como no deseadas y que en la mayoría de casos causan malestar importante. Estos pueden ir acompañados por comportamientos (por ejemplo lavarse las manos, ordenar…) o actos mentales (por ejemplo rezar, contar, repetir una palabra en silencio) repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a la obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida. El objetivo de estos comportamientos es disminuir el malestar o evitar que suceda una situación temida.

  • Tricotilomanía:

Arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que da lugar a su pérdida. El sujeto intenta sin éxito evitar esta conducta, el acto afecta en su entorno social y laboral.

  • Excoriación:

Dañarse la piel de forma recurrente produciéndose lesiones cutáneas. El individuo intenta sin éxito evitar la conducta, esto afecta en su entorno social y laboral.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD, DEPRESIÓN Y ESTRÉS

Trastorno de ansiedad:

  • Trastorno de ansiedad por separación:

Miedo excesivo ante el pensamiento de la separación puntual de las personas por las que siente aprecio. Pensamiento frecuente de la posibilidad de que estas personas sufran un accidente o enfermedad, rechazo a estar lejos de ellas, miedo a estar solo o lejos de ellas, pesadillas sobre el tema de la separación, síntomas físicos cuando se acerca el momento del alejamiento.

  • Trastorno de ansiedad generalizada:

Estado de nerviosismo, inquietud, dificultad para concentrase debido a las preocupaciones, miedo a que suceda algo terrible, sensación de pérdida del control de sí mismo, irritabilidad, tensión muscular, problemas de sueño.

  • Trastorno de pánico:

Aparición de repente de un miedo intenso que puede aparecer tras un estado de calma o desde un estado de ansiedad. Los síntomas que se experimentan son: palpitaciones y aceleración de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblor, dificultad para respirar, sensación de ahogo, náuseas o malestar abdominal, mareos, escalofríos o sensación de calor…

 

Trastornos depresivos:

  • Trastorno del estado de ánimo:

Estados de cólera graves que se manifiestan verbalmente (rabietas verbales) y/o con el comportamiento (posibilidad de agresiones) cuya intensidad o duración son desproporcionados a lo que ha sucedido.

  • Trastorno depresión mayor:

Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días. Se siente triste, vacío, sin esperanza, llora. Se acompaña de pérdida de interés o placer por  casi todas las actividades, e insomnio o hipersomnia.

  • Otros:

Trastorno depresivo persistente (distimia), Trastorno disfórico premenstrual, Trastorno depresivo inducido por sustancias/medicamentos, otros trastornos depresivos no especificados.

 

Estrés:

  • Trastorno de estrés postraumático:

Exposición a situaciones de muerte, lesión grave o violencia sexual (ya sea real o una amenaza). También puede que no le haya ocurrido directamente al individuo, sino a un familiar próximo o persona querida. Los síntomas suelen ser: recuerdos angustiosos frecuentes e involuntarios del suceso, sueños relacionados con la situación traumática, malestar al exponerse a situaciones que le recuerdan el suceso, estado de miedo o enfado persistente, disminución del interés por actividades significativas…

  • Trastorno de estrés agudo:

Exposición a un acontecimiento que ha resultado traumático al individuo, bien por haberle sucedido directamente a él o a un familiar o amigo íntimo. El sujeto es incapaz desde entonces de experimentar emociones positivas (por ejemplo felicidad, satisfacción…). Entre los síntomas destacamos: alteración del sueño, comportamiento irritable, arrebatos de furia, problemas de concentración, hipervigilancia, etc.

  • Trastorno de adaptación:

Desarrollo de síntomas emocionales en respuesta a un acontecimiento estresante para el sujeto, que se produce en los tres meses siguientes al inicio de la exposición de este factor de estrés. El individuo presenta malestar intenso desproporcionado ante este suceso significativo en lo social o laboral.

¡Bienvenidos!

Bienvenidos a mi página web. Mi nombre es Sandra Pérez y soy psicóloga. Así es, me dedico a ese desconocido e interesante campo dedicado al estudio de la mente. Éste es un mundo diferente en cada persona que para mí como profesional supone en cada paciente una experiencia y un reto nuevo.

Mi labor como terapeuta se basa en adentrarme en ese terreno desconocido del paciente; y detectar las aspiraciones, sueños, deseos, miedos, límites, potenciales, carencias… Y tras esto ayudarle entre otras cosas a mejorar su vida, acabar con aquello que le impide avanzar, conseguir sus metas o en algunos casos ayudarle a establecerlas porque viene sin ilusiones y totalmente desmotivado.

Algunos pacientes en la primera sesión me preguntan cuánto tiempo va a durar el tratamiento, y es algo que por raro que parezca no sólo depende del terapeuta. Depende también del trabajo de la persona que viene a consulta, de lo que se involucre y de lo que esté dispuesto a trabajar y a luchar, sí luchar… y muchas veces contra sí mismo.

Hay ocasiones que la labor de la sesión no sólo es en el gabinete; el paciente la mayoría de las veces tiene que recapacitar posteriormente sobre lo trabajado en esa hora conjunta, llegar a conclusiones que luego compartirá con su terapeuta… por lo que cuanto más se trabaje fuera más rápido irá el tratamiento. Otra forma de trabajo fuera de la sesión tiene que ver con nuestro material onírico; en mi formación psicoanalítica aprendí la importancia del maravilloso mundo de los sueños.

Por todo esto concluyo que no hay un tiempo marcado de tratamiento, ya que como decíamos al principio cada paciente, cada psique, cada mente, es totalmente única y diferente. Hemos de tener en cuenta que hay dos tipos de pacientes: los que quieren la verdad y los que sólo quieren acudir a terapia para que se les dé la razón, y así que un otro (si es un profesional mejor) les reafirme sus ideas. Sólo el primer tipo de paciente acabará sus análisis, y el duro camino valdrá la pena. El segundo tipo, dejará pronto la terapia y siempre vivirá sabiendo que hay algo que no funciona. Como terapeuta, he de confesar que nunca cumplo con las expectativas de los segundos, aquellos que quieren que les dé la razón cuando no la tienen.

Así que mi labor es la de ayudar a los que buscan la verdad, sólo desde ella podremos trabajar para solucionar problemas y ser completamente felices.

Saludos

Sandra Pérez

Licenciada CV10895

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